Charla a cielo abierto, sin reservas ni concesiones, de una claridad expositiva pasmosa, sin retórica ni adornos, muy en sintonía con la curiosidad y el entusiasmo de los asistentes.
Un universo mágico que se prolongó luego improvisando una cena hasta después de medianoche. Por momentos fue el relato entre amigos de un cavilado estudio de campo antropológico o de una expedición emocionante por temeraria hacia lo desconocido, sin veladuras ideológicas distorsionadoras ni atajos, ávida de experiencias y conocimiento, comprometida con la realidad tal cual se va presentando a la inteligencia y los sentidos, ni más ni menos.
Un regalo a la misma altura que la película. Habrá que seguir muy de cerca la obra futura de estos creadores.
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